domingo, abril 02, 2023

111. Posmoderno

 

Además de la razón importan los sentimientos porque el hombre también tiene corazón.

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Somos posmodernos porque vivimos en la actualidad que es la posmodernidad. La posmodernidad es la continuación de la modernidad que surgió con la Ilustración en 1789 y cuyo principal postulado era el imperio de la razón que dio lugar al racionalismo. Cuando todo se juzga por la razón humana y sólo se admite lo que la razón acierta a comprender se acaba renunciando a lo que la razón humana no entiende –es decir– se acaba apartando a Dios de la vida pública. Allá cada uno con sus creencias, pero sólo son reales las certezas racionales –dirán–.

La modernidad desembocó en dos guerras mundiales, los totalitarismos comunistas y nacionalistas, los gulag, los campos de concentración, el holocausto del pueblo judío, la hambruna china con sus millones de muertos de hambre, etc. Postuló todo para el hombre pero sin el hombre y, a veces, contra el mismo hombre.

El hombre moderno se olvidó del hombre, de cada hombre y de sus sentimientos. Sin embargo, además de la razón importan los sentimientos porque el hombre también tiene corazón. Y la posmodernidad deriva en el sentimentalismo y el individualismo, que es en lo que estamos ahora.

La posmodernidad tiene postulados buenos porque se fija en la persona y en sus sentimientos como algo valioso, digno de protección. Reconoce los derechos humanos, la dignidad de la mujer como igual al hombre, el valor de la ecología  y la naturaleza como algo insustituible que debemos cuidar, la solidaridad de todos los pueblos en las catástrofes, el valor de la paz y la mediación en los conflictos, la negociación como parte esencial en la resolución de conflictos, etc.

Pero la posmodernidad también tiene sus sombras, postulados erróneos que nacen de ideas preconcebidas y son verdaderos prejuicios. Exalta la libertad, concebida como una ausencia de compromisos, una libertad para decir no, en lugar de una libertad para decir sí. Confunde el amor verdadero con el deseo personal, no se quiere el bien de la persona amada, sino satisfacer los propios caprichos. Se muestra incapaz de entender los compromisos definitivos y la fidelidad en las relaciones personales y conyugales porque entiende la vida como un conjunto de experiencias que se suceden donde nada es definitivo. Y, en fin, concibe a la persona humana como una yuxtaposición de dos naturalezas –la animal y la espiritual– que pugnan por convivir juntas en un cuerpo humano, resistiéndose a admitir que existe una naturaleza humana única, animal y racional que no puede separarse.

Conviene conocer las luces y las sombras de la posmodernidad para saber situarse en  nuestra cultura y evitar conceptos erróneos que nos impedirían comprender la verdadera realidad de las personas y de las cosas y, en fin, aprender a aceptarnos como en realidad somos.